8.9.09

El ejercicio intenso en fase aguda eleva el riesgo cardiovascular

A pocos días del año de vida de mi blog, les traigo una nota bastante interesante en donde afirman que el ejercicio intenso no es tan saludable como quizás se pensaba, por lo cual hay que ser precavido y medido a la hora de practicar deportes.

Un trabajo de investigación, que se publica en el último número de la revista Medicine and Science in Sports and Exercise, ha servido para apuntar que el ejercicio físico intenso en la fase aguda podría elevar el riesgo cardiovascular al provocar un aumento de los niveles de homocisteína.

El trabajo, coordinado por Nicolás Terrados, de la Fundación Municipal Deportiva de Avilés, en colaboración con Rafael Venta, del servicio de Bioquímica del Hospital San Agustín, tenía como objetivo comprobar los efectos del ejercicio físico intenso y tratar de advertir sobre las posibles consecuencias no saludables.

En los círculos científicos todavía no se sabe con certeza cuál es el valor de la homocisteína, un aminoácido producido por el metabolismo en condiciones normales, sobre el riesgo cardiovascular. Lo que sí está demostrado es que la población general adulta o joven presenta en general niveles más bajos que la población de edad avanzada, lo cual se ha relacionado de esta forma con un mayor riesgo cardiovascular.

Los individuos sedentarios también tienen, de forma general, niveles más elevados que quienes realizan ejercicio físico. "Está bastante establecido que tiene algún efecto, aunque no está totalmente admitido", ha indicado Terrados.

El trabajo ha permitido comprobar que justo después de la práctica deportiva intensa los niveles de homocisteína se elevan entre un 15 y un 20 por ciento por encima de los parámetros clínicos previos, elevación que puede estar relacionada con cambios en la función renal. Esta modificación sería una respuesta adaptativa y no patológica al ejercicio intenso, dado que después de la práctica deportiva en la fase aguda el nivel de creatinina se elevaba paralelamente, según ha explicado Venta.

Dos variedades deportivas

Para la realización del estudio se trabajó con dos modalidades deportivas: 15 ciclistas y 14 remeros no profesionales pero con experiencia y buena forma física. Los participantes fueron sometidos a un test de esfuerzo estandarizado durante media hora. Además, se les practicó una analítica mediante cromatografía líquida para comprobar los niveles de las diferentes formas moleculares de homocisteína antes y después de la intervención.

Los investigadores optaron por elegir estas dos modalidades deportivas porque ambas exigen un esfuerzo físico intenso, pero al mismo tiempo, tienen características muy diferentes. El objetivo final del trabajo era descartar que los resultados pudieran estar condicionados por la modalidad deportiva practicada, ha señalado Terrados.

Resultados

Los resultados mostraron que los niveles de homocisteína aumentan de forma significativa con independencia de la modalidad del ejercicio y de otros factores que intervienen en el metabolismo de este aminoácido, como es el caso del ácido fólico, la vitamina B6 o la vitamina B12.

La conclusión del trabajo, según Venta y Terrados, indica que el ejercicio físico intenso en la fase aguda puede conllevar un efecto no saludable para el organismo.

De ahí la importancia de la práctica deportiva siempre realizada de forma moderada. El estudio, que ha contado para su desarrollo con una beca FIS, continuará para comprobar si la variación sobre los niveles de homocisteína del ejercicio agudo se corrige con el entrenamiento continuado.

Fuente: diariomedico

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